Bienvenida

 No sé cómo es el general de la ansiedad, pero sí puedo hablar de mí. Es lo que mejor me sale y quien mejor conozco, aunque a veces me desconozca totalmente. 

Ojalá vivir con ansiedad sea solo estar acelerado y ya, es más que eso. Es una preocupación constante, la idea de que todo permanentemente va a salir mal. No sé si es propio de la ansiedad o algo inherente a mi personalidad históricamente de baja autoestima, que se siente poca cosa, totalmente reemplazable, invisible, pero personalmente lo vivo como una batalla día a día conmigo misma. A veces gano, a veces me voy a dormir totalmente derrotada o no duermo porque la paz no es una opción en estos días y a veces, con un poco de suerte, el día pasa sin grandes sobresaltos. 

Existe un rasgo de la personalidad, que se llama PAS (personas altamente sensibles), parece joda, pero no. Si bien son cosas que tienen que determinar un psicólogo/a posterior análisis de la personalidad, yo, con medio CBC de psico hecho, digo que sí soy. Siento demasiado, me involucro, me comprometo, empatizo y me descuido. Además de sentir, también, sobrepienso constantemente. Analizo todo el tiempo, escenarios, actitudes, acciones: mías, de mis afectos, de conocidos, de la gente viviendo en sociedad. Y muchas veces eso me lleva a una angustia muy grande. Luego, pienso que cada uno hace lo que puede con las herramientas que tiene y me calmo. 


La vida de adulta viene siendo bastante más difícil de lo esperado, en mayo del año pasado, estrené década y luego de unos años bastante turbulentos, tengo la esperanza de que todo de a poco se está acomodando y voy camino a ser lo que espero de mí. Aunque hasta ahora sigo cayendo esperando ese bendito fondo que me impulsa para arriba. Los 30 me encontraron con cinco años de psicoanalisis, un mes trancu en el psiquiátrico, varias pérdidas de laburos y algunas veces de corazón roto. Mi terquedad taurina proyectando desde que soy muy chica, recibiendome, huevos, alegría de los míos y el bendito título, luego de mucho ese aspecto comenzó a andar y son unas de las cosas que me aferro para seguir.


Una hija, tan deseada y querida, que es la más hermosa y loca revolución de mi vida, que por un lado es mi espejo y por otro alguien que es tan ella misma que me fascina, aunque algunas veces reniegue un poco. A Uma, agradecida siempre por venir a salvarme con un amor tan genuino.


En fin, ¿en qué estaba? Ah, sí. Los 30. No estoy para ponerle cinco estrellitas, pero hasta ahora me siento conforme con mi desempeño, a pesar de que las cosas no salgan, viva llorando permanentemente y la ansiedad se dispara cada tanto a la estratosfera.


Quien me conozca, valore y quiera, primero, nobleza obliga, agradecer, luego debo decirle que soy producto de cada paso que dí en estos años, cada hecho construyó esta Paola que soy y luego de mucho, hoy puedo decir que al menos yo, estoy muy conforme con ella. Lejísimos de ser perfecta, en estado de guerra permanente conmigo, pero siendo tan honesta y transparente conmigo y los otros, que para mí es suficiente. 


Si alguien llegó hasta aquí: gracias, vuelva prontos.



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