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En el centro de la ciudad

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  Vivo en el centro de una ciudad  y no pareciera ser poca cosa, aunque en realidad lo es. Vivo en un edificio donde todos vivimos juntos pero totalmente desconectados unos de otros. Camino por las calles y aún me sorprende como cada uno puede vivir su propia individualidad, olvidándose del de al lado. Sin notar la presencia, energía o sentir de ese  otro mundo que tenemos enfrente. Pienso en el egoísmo, en la mediocridad  y también pienso en la soledad. Pienso en la importancia de educar en valores y recuerdo que no existe educación donde hay una panza vacía. Tampoco existe el valorar Cuando tenés comida hasta la indigestión. Pienso en la desigualdad y el pecho se me cierra cada vez un poco más. Pienso en el hambre y el nudo en la garganta solo me permite hablar de impotencia. Pienso en la pobreza y recuerdo que la mitad de nuestros pibes está hundida en ella. Pienso en la ignorancia y como a veces (demasiadas veces) es la que define nuestros destinos. Pienso en tod...

Beatle

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  Algunas veces, mirar sin ver, suma. Apagar la cabeza, cerrar los ojos y prestarte a mirar con el cuerpo. Si miras con el cuerpo, sentís. Cuando le veía, sentía. De lo contrario, pensaba. Ahí mi dilema. La última vez que lo ví, mi cuerpo quiso tocar sus pies. Quitar con mis manos tensiones, sin saber demasiado por qué y con pocas ganas de saberlo, debo admitir. Quise alivianar peso, relajar, destrabar algo, quizás. Supongo que con mis manos y todo el amor que me era posible dar, quería darle fuerza para que pise fuerte. No sospeche que, de alguna forma, mientras aliviaba carga, hacía que corra lejos de mí. Que corra mucho, que llegue lejos. La tierra es redonda, circular como las vueltas que simulaban dar sus pies ese día, que quitaba peso, que dejaba amor (de haber sabido lo hubiera dejado todo). Ahora que pise fuerte, que corra mucho, que llegue lejos y ante todo, que sea feliz. Pero que por favor corra lejos de mí.

Bienvenida

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  No sé cómo es el general de la ansiedad, pero sí puedo hablar de mí. Es lo que mejor me sale y quien mejor conozco, aunque a veces me desconozca totalmente.  Ojalá vivir con ansiedad sea solo estar acelerado y ya, es más que eso. Es una preocupación constante, la idea de que todo permanentemente va a salir mal. No sé si es propio de la ansiedad o algo inherente a mi personalidad históricamente de baja autoestima, que se siente poca cosa, totalmente reemplazable, invisible, pero personalmente lo vivo como una batalla día a día conmigo misma. A veces gano, a veces me voy a dormir totalmente derrotada o no duermo porque la paz no es una opción en estos días y a veces, con un poco de suerte, el día pasa sin grandes sobresaltos.  Existe un rasgo de la personalidad, que se llama PAS (personas altamente sensibles), parece joda, pero no. Si bien son cosas que tienen que determinar un psicólogo/a posterior análisis de la personalidad, yo, con medio CBC de psico hecho, digo que s...